El enemigo nos tienta a q hagamos el bien por nuestros propios esfuerzos, y la respuesta común es la siguiente: "Yo amo al Señor y pertenezco al Señor, así q quiero hacer el bien para agradarle."
¡Esta es la tentación! Cuando somos independientes y nos determinamos a hacer el bien por nuestra propia fuerza, somos tentados e indudablemente seremos derrotados. Tal vez podamos hacer el bien hoy, mañana y hasta por tres días, pero ciertamente no podemos mantener esto por tres días y medio.
La lección q necesitamos aprender es q nunca seamos independientes y tratemos de hacer las cosas por nuestras propias fuerzas, sino q siempre dependamos del Señor.
Cada vez q seamos tentados a hacer el bien por nuestros propios esfuerzos, mas nos vale q le digamos al enemigo: "¡No, Satanás, no! No puedo tomar tal camino y no lo haré. Yo no se nada acerca de hacer el bien; solo sé una cosa: depender de mi Señor. No me alejaré de la dependencia q tengo de Él".
Extracto de: La Economía de Dios (pags 180 y 181) de Witness Lee.
En Génesis 1 se ve el propósito de Dios, Su intención, pero no se encuentra la manera de cumplir Su propósito, la manera de lograr lo que Dios quiere. La manera no se halla en Génesis 1 sino en Génesis 2. ¿Cuál es la manera? La manera es el árbol de la vida (Gn. 2:9). Después de revelarse las palabras “imagen” y “dominio” (autoridad), tenemos la palabra “vida” en Génesis 2. ¿Cómo podríamos nosotros los seres humanos creados expresar a Dios si no tuviéramos la vida de Dios? Se puede tomar mi foto, pero esa foto sólo tiene cierta imagen pero no tiene vida. Si Dios es vida dentro de usted y si vive en usted, le es posible a usted vivir a Dios, expresar a Dios de modo completo. La manera de cumplir el propósito de Dios se ve en el árbol de la vida. Aun la autoridad para representar a Dios también depende del árbol de la vida. Si usted no tiene el árbol de la vida, o sea, si Dios no vive en usted como vida, ¿cómo podría usted ejercer Su autoridad? En cuanto a los dos aspectos del propósito de Dios, Su expresión y Su representación, necesitamos que Dios sea nuestra vida. Necesitamos que Dios viva dentro de nosotros para que seamos Su propia expresión y representación.
En toda la historia del mundo, han existido muchas religiones y muchos conceptos naturales. Casi todas las religiones creen que Dios es el Creador y que nosotros somos las criaturas. Como Creador, Dios es muy grande, muy elevado y está muy lejos de nosotros, y nosotros somos muy pequeños y bajos. Tenemos que humillarnos y aun postrarnos para adorar a este Dios Creador. Yo no diría que esto es incorrecto, pero le pediría a usted que considere lo que Dios pidió al hombre después de crearlo. Dios, después de crear al hombre, no dijo: “Adán, debes comprender que eres una criatura pequeña, y Yo soy tu gran Creador. Siempre estoy en el trono, y tú siempre tienes que postrarte para adorarme”. No encontramos semejante relato en Génesis.
Génesis nos dice que Dios, después de crear al hombre, le puso en frente del árbol de la vida. Dios no le dio una lista de mandamientos. Esa fue la obra de Moisés después de la caída, y no la obra de Dios según Su intención eterna. La ley se halla en Exodo 20, y no en Génesis 2. En Génesis 2 vemos por primera vez la manera en que Dios se relaciona con el hombre que creó. En cuanto a la Biblia, hay un principio básico de la primera mención. Con la primera mención, se establece un principio al respecto. La primera mención de la manera en que Dios se relaciona con el hombre ocurre cuando Dios puso a Adán delante del árbol de la vida y le mandó que fuese cuidadoso acerca de lo que comiera (Gn. 2:16-17). La intención de Dios con respecto al hombre no tiene que ver con el hacer, sino con el comer. Si el hombre come bien y de manera apropiada, entonces estará bien.
El árbol de la vida es Dios en Cristo como el Espíritu; así es vida para nosotros. Es el Dios Triuno: el Padre en el Hijo, y el Hijo como el Espíritu. Antes de recibir al Señor, nosotros tal vez no pensábamos en Dios. Pero cuando fuimos salvos o avivados, es posible que inmediatamente tomáramos la decisión de servir al Señor, de hacer todo lo posible para cumplir buenas obras a fin de agradarle, y de “asistir a la iglesia” para adorarle. Estos pensamientos, que concuerdan con nuestros conceptos naturales, son erróneos. Dios no quiere que le sirvamos, que hagamos lo bueno para agradarle, ni que le adoremos de forma religiosa y ritualista. Dios desea que le comamos. Nosotros tenemos que comerle. La primera vez que vemos cómo Dios se relaciona con el hombre no vemos el hacer sino el comer.
Dios se presentó al hombre en forma de alimento. Esto se ve claramente en el Evangelio de Juan. Juan nos dice que en el principio era el Verbo, el Verbo era Dios, y en El estaba la vida (1:1, 4). Un día El hizo un milagro alimentando a cinco mil personas con cinco panes de cebada y dos peces (6:9-13). Luego querían hacerle rey. Pero El no lo aceptó (6:15). Más tarde El les dijo que vino no como rey para regir sobre otros, sino como el pan de vida para que le comieran (6:35, 57). El vino para que le comiéramos. El Señor no quiere que consideremos cómo servirle, cómo adorarle, o cómo glorificarle, sino que le consideremos como nuestro alimento. El se nos presentó como vida en forma de alimento. Debemos recibirle alimentándonos de El y comiéndole. “El que me come, él también vivirá por causa de Mí” (Jn. 6:57b).
Debemos creer en el Señor Jesús porque le necesitamos como vida (Jn. 3:16, 36). Creer en El es recibirle como vida (Jn. 1:12-13). El no sólo es nuestro Salvador objetivo, sino también nuestra vida subjetiva. Necesitamos esta vida. Después de que le recibimos, lo que necesitamos no tiene nada que ver con obrar, servir o adorar, sino con comer. ¿Cómo comemos, qué comemos y cuánto comemos? Inmediatamente después de que Dios creó al hombre, le puso delante del árbol de la vida para que comiera de él. Esto significa que Dios se presentó al hombre como vida en forma de alimento. Dios no tenía la intención de pedirle al hombre que hiciera cosas para El. Dios sólo quiere que el hombre le reciba a El como alimento, que el hombre se alimente de Dios.
CAMBIAR NUESTRO CONCEPTO DE HACER A COMER
Espero que el Señor cambie el concepto de usted de hacer a comer. Sería maravilloso si usted llegara a ser no sólo un cristiano que obrara sino uno que comiera. En el cristianismo de hoy el énfasis siempre se pone en hacer y obrar. El cristianismo se ha degradado hasta ser una religión, una religión de obras y labores. Pero la primera intención de Dios no es que el hombre labore, sino que le disfrute como banquete y le coma, que el hombre disfrute a Dios mismo. Juan 4:24 nos dice que tenemos que adorar a Dios, pero debemos preguntar lo que significa la palabra “adorar”. Según todo el contexto de Juan 4, el Señor quiere decir que el beber de El como el agua viviente en el versículo 14 equivale a adorarle en el versículo 24. Cuando bebemos de El como el agua viviente, esto quiere decir que le adoramos. Cuanto más bebamos de El, más seremos llenos de El y más le adoraremos. La mejor manera de adorar al Señor es beber de El, alimentarnos de El, disfrutarle y recibirle.
Puede ser fácil decir que no debemos ser cristianos que obren, sino cristianos que coman. Es posible que usted lo diga, pero puede ser que las oraciones que usted haga al Señor no hayan cambiado. Tal vez siga orando: “Señor, ayúdame hoy a hacer lo correcto. Señor, Tú conoces mi debilidad. Sabes cuán fácilmente pierdo la paciencia”. Esta oración demuestra que usted todavía tiene el concepto del hacer. Si estuviera dispuesto a ser liberado del hacer, eso sería un “verdadero milagro”. Necesita la visión. Una vez que el Señor lo ilumine, usted dirá: “Señor, no quiero tener nada que ver con el hacer, así que no voy a pedir que me ayudes a hacer nada. Pero ayúdame a alimentarme de Ti, a comerte”. He estado aprendiendo esta lección por más de cincuenta años. A veces lo hacía como antes. Cuando empezaba a pedir al Señor que me ayudara, inmediatamente tenía que detenerme y decir al Señor: “Oh Señor, me abro a Ti. Tú eres mi disfrute”.
Podemos comprender que debemos olvidarnos del hacer, pero no es fácil olvidarnos de ello. El hacer corre en nuestras venas. Es muy difícil deshacernos de ello. Debemos ver que justamente después de que el Señor creó al hombre, le puso ante El y se le presentó a Sí mismo como árbol de la vida en forma de alimento. Todos debemos aprender a alimentarnos del Señor, a comerle. Todos tenemos que entender primero que el Señor no tiene intención de que hagamos algo para El. Su intención es presentarse a nosotros como alimento día tras día. En el Evangelio de Juan, el Señor se ve primero como la vida (1:4), como el pan de vida (6:35), como el agua de vida (4:14), y como el aliento de vida, el aire (20:22). El es vida, alimento, bebida y aire, y no para que usted sea un cristiano que obra, sino uno que le disfruta. Usted debe disfrutar al Señor como vida, como alimento, como agua y como aire. Debe respirarle, beberle y alimentarse de El para poder vivir por El y en El.
El camino a mi trabajo lo hago por avenidas. Esas avenidas estan cruzadas por calles y alguanas otras avenidas. En algunos de esos cruces hay semáforos. Ahora, un par de esos semáforos los considero innecesarios, pues estan ubicados en calles con muy poco transito. En especial hay uno que lo considero absurdo, pues esta puesto en una calle que solo corta de un lado a la avenida. Debo admitir que la mayoría de las veces lo ignoro. Cruzo como si fuera una calle más.
La Biblia tiene mucho de esto… es decir, caminamos por una senda y en esa senda podemos hallar algunos cruces con advertencias y semáforos puestos por Dios. “por acá no pases” “advertencia” “atención” “avance” “este camino es mejor”. Ahora, para poder ver esas señales debemos conocer la Biblia y tener una relación con Dios… tenemos estas cosas? O solo tenemos un conocimiento superficial e histórico de la Biblia “David levantó 5 piedras, no 6 para matar a Goliat” en vez de concepto como la justicia, la ira, el amor, el sacrificio, la trinidad… etc.
Por otro lado, conociendo lo que Dios nos dice y nos manda ¿Lo evitamos porque lo consideramos absurdo o innecesario? Miremos estos versículos para auto examinarnos:
Flp 2:3 No hagan nada por rivalidad ni orgullo. Sean humildes y cada uno considere a los demás como más importantes que sí mismo. Flp 2:4 Que cada uno no busque sólo su propio bien, sino el de los demás.
Efe 4:2 Sean siempre humildes, amables, tengan paciencia, sopórtense con amor unos a otros.
Efe 4:25 Así que dejen las mentiras y digan siempre la verdad porque todos formamos parte del mismo cuerpo.
Efe 4:29 No digan malas palabras, sino palabras que ayuden y animen a los demás para que lo que hablen le haga bien a quien los escuche.
Efe 4:31 Saquen de su vida la amargura, el enojo, los insultos, los gritos y toda clase de maldad.
Efe 5:3 Ustedes son el pueblo santo de Dios; por lo tanto, entre ustedes no debe existir la inmoralidad sexual ni ningún otro exceso.
Efe 5:4 Tampoco digan groserías, tonterías ni hagan bromas vulgares. Mejor alaben y den gracias a Dios.
Luc 14:12 Entonces Jesús dijo al fariseo que lo había invitado: -Cuando ofrezcas una comida o una cena, no invites sólo a tus amigos, tus hermanos, tus familiares o tus vecinos ricos. En otra ocasión ellos te devolverán la invitación, y esa será tu recompensa.
Luc 14:13 En lugar de eso, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos.
Luc 14:14 Qué bendición para ti que ellos no tengan cómo pagarte, porque recibirás tu pago cuando llegue la resurrección del pueblo de Dios.
Mat 5:44 Pero ahora yo les digo que amen a sus enemigos y pidan en sus oraciones por los que los persiguen.
Mat 5:48 Por esto, ustedes deben ser perfectos como su Padre que está en el cielo.
1 Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:
2 Yo soy Yahveh tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.
3 No tendrás dioses ajenos delante de mí.
4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.
5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Yahveh tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,
6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.
7 No tomarás el nombre de Yahveh tu Dios en vano; porque no dará por inocente Yahveh al que tomare su nombre en vano.
8 Acuérdate del día del sábado para santificarlo
9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;
10 mas el séptimo día es reposo para Yahveh tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.
11 Porque en seis días hizo Yahveh los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Yahveh bendijo el día de reposo y lo santificó.
12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Yahveh tu Dios te da.
13 No matarás.
14 No cometerás adulterio.
15 No hurtarás.
16 No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.
17 No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.
De pequeño mi mamá me decía en algunas ocasiones: antes de entrar a ese lugar (un lugar q tal vez se hacían practicas ocultistas) cubrite con “la sangre de Cristo”. El fin de hacer eso era protegerse de algunos males que se me pudieran pegar o algo por el estilo. Si me pasaba algo malo me preguntaba “te habías cubierto con la sangre de Cristo?"
Hace poco pensando nuevamente en esto me dije: ¿Qué era eso de “cubrirse con la sangre de Cristo”? ¿Dónde está en la Biblia? ¿Lo hicieron los apóstoles o los demás cristianos del primer siglo? ¿Y durante la historia de la iglesia? ¿De dónde salió esa práctica?.
Empecé a investigar la Biblia y no encontré nada que haga referencia a hacer esa practica. Es más, la Biblia dice lo contrario: Confiar en Dios, en el poder de su fuerza, en la paz que él da, en Cristo como seguridad de Salvación y reconciliador. La cosmovisión cristiana mostrada en la Biblia enseña que todo sucede porque Dios quiere que así sea, que la muerte de Cristo nos da la salvación y que su amor cubre nuestras faltas.
Veamos: Efesios 1:19-23 y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.
Luego de saber esto: ¿Necesito andar diciendo “que me cubra la sangre de Cristo”?
En el blog "La puerta angosta" encontré esto: Este mandamiento pentecostal: Cubrir la casa, las puertas, los perros, los gatos, los bienes materiales en general y por último a uno mismo con la sangre de Cristo, es un imperativo herético impuesto por el falso profeta y pastor pentecostal y ecuménico Benny Hinn. Su diabólica exégesis se funda en las palabras bíblicas: "¡Caiga Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!" y se desarrolla y se explica en su libro: La Sangre. Tal libro es lectura obligada de todos los pentecostales y carismáticos, mal llamados católicos. Estas palabras, lejos de ser una cobertura espiritual obediente a Dios o una solución material a nuestros problemas de inseguridad social; es una terrible ofensa deicida al Dios y Señor Nuestro, sufriente y encarnado por nosotros pecadores.
(no estoy de acuerdo con varias cosas que se mencionan en la totalidad de ese blog)
Ahora, el hecho de hacer esa declaración a modo de protección divina me hace recordar más a las culturas paganas que al cristianismo. Así como yo no temo a los poderes de un hechicero, pues sé que estos están supeditados al poder de Dios, tampoco necesito un conjuro para mi protección. Mi deber es confiar siempre en Dios. Y eso me da paz. De lo contrario viviría una vida de temor a los poderes como viven millones de animistas.
En ministerio PROBE en su artículo hablando acerca del animismo podemos ver esto:
Cristo ha sometido a todas las autoridades bajo su gobierno. No solo eso, sino que nada entra a nuestra vida sin que haya sido filtrado por su mano amorosa. La mano de protección de Dios guarda a su pueblo. David escribió en los Salmos: "El que habita al abrigo del Altísimo se acoge a la sombra del Todopoderoso. Yo le digo al Señor: 'Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío'" (Salmos 91:1, 2). Cuando ocurre una tragedia, los cristianos entienden que su propósito no es castigar a los incrédulos sino enseñarnos nuevas cosas acerca de Dios y nosotros, refinando nuestro carácter para hacernos más como Él. Los cristianos pueden ser liberados de una vida de temor y encontrar gozo en una vida de fe en Cristo.
Debíamos volver a nuestras casas, ya era de madrugada. Subimos al auto y al encenderlo mi amigo exclamo “se rompió la dirección!” Aun no estabamos en movimiento. El volante giraba hacia ambos lados, pero las ruedas no. Nos miramos sorprendidos pero preocupado a la vez. Luego de examinarlo concluimos que arreglarlo estaba más allá de nuestra capacidad, y si lo arreglábamos mal podría ser peligroso para nuestras vidas.
Mientras venía la grúa a buscarnos dijimos “si esto nos pasaba en la autopista, de seguro no hubiésemos sobrevivido a los autos que vendrían detrás, Dios nos cuidó haciendo que esto suceda con el auto detenido, estuvimos muy cerca de la muerte…”
Pero luego reflexionando más profundamente en esto me dije: “no, no es así… Dios nos esta cuidando siempre, pero más que eso, Él es el que nos da la vida a cada momento, cada latido de mi corazón y el de cada persona en este mundo sucede por que Dios hace que así sea. Cada suceso es determinado por Dios. Yo estoy vivo porque Dios quiere, no es que mi vida es independiente del poder de Dios y solo me salva de un accidente muy evidente. A Él no le hace falta esperar que se rompa la dirección para decidir si dejarme con vida o no. Todo el tiempo el esta manteniendo con vida al que Él quiere y quita la vida cuando quiere, como quiere, porque quiere y donde quiere.
Y eso me llena de paz... porque mi alma en Él confía.
Neh 9:6 Tú eres Jehová, tú solo; tú has hecho el cielo, y el cielo de los cielos, con todo su ejército, la tierra con todo cuanto en ella existe; los mares con todo lo que hay en ellos; y tú sostienes en vida a todos ellos; y el ejército del cielo te adora.
Col 1:16-17Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.
Dudé en crear este blog… ya hay demasiados blogs muy buenos y consideré una redundancia seguir añadiendo palabras a la web. Pienso: Qué más hay para decir? y si lo hay no creó que sea yo el que lo diga…
Del titulo del Blog
Es evidente que algo anda mal con el ser humano… no hace falta que exponga esa conocida lista de calamidades que ocurren a diario. Solo mirándonos a nosotros mismo podemos ver que no somos como deseamos ser. El trato con los que nos rodean, la forma que hacemos las cosas, nuestra relación con Dios, etc. Si sumamos todos esos errores y los multiplicamos por la cantidad de personas que hay en el mundo entenderemos porque estamos como estamos.
Ahora, hay una parte de esta sociedad que hace ofrecimientos día a día: ideologías, entretenimientos, seguridad, novedades tecnológicas, placeres, dinero y otra interminable lista. Surgen estos ofrecimientos de demandas de todas las personas buscando saciar una sed inagotable de su alma.
Para los que hemos encontrado la fuente inagotable (Juan 6:35: Jesús les dijo: -Yo soy el pan de vida. El que viene a mí, nunca tendrá hambre; quien cree en mí, nunca tendrá sed) estos ofrecimientos nos resultan insuficientes, y sus promesas de felicidad como engaños. Y vivir sumidos en todo esto nos produce un rechazo hacia este mundo (no el planeta tierra ni a sus habitantes a los cuales amamos, sino a su forma de vida).
Es como si estuvieramos de camino en el desierto y nos ofrecieran el arena. Es muy bonita el arena, pero queremos a su Creador.
Somos, pues, los cristianos nacidos de nuevo por medio de la obra de Dios, extranjeros y peregrinos.
Estoy de paso por este mundo, pero mi ciudadanía está en el cielo y de allí espero fervientemente que venga el Señor Jesucristo mi salvador.
SOLI DEO GLORIA
NOTA Sin embargo, muchos de estos ofrecimientos de la sociedad no son malos en si mismos. Sino que el tratar de encontrar en ellos la satisfacción del alma es errar. Hay que disfrutar de estos ofrecimientos de la manera que Dios nos muestra en la Biblia.